Instrucciones de uso… by Donovan.

Publicado: 1 julio, 2010 en Sin categoría

Antes de nada, os presento a Donovan. Es mi alter ego. Una personalidad al que le ocurren calamidades más o menos graciosas y que podría perfectamente escribir un blog paralelo.

Hoy comenzaremos con las instrucciones que nos ha pasado Donovan, para ponerse unas pinzas de natación en la nariz. Basicamente se trata de abrir el puente y ponerselas sobre la nariz (como el puente de unas gafas), de forma que las dos aletas de la misma cierren sus respectivos agujeros. Vale, parece sencillo, no? Pues he aquí la escena en la que un servidor de ustedes se enfrenta en la soledad de su hogar a tan dificil rompecabezas frente al espejo del salón. Lo primero es mirar con desconfianza el aparato comprado en el Cortinglés, que más parece sacado de una tienda de ortopedia. Segundo, buscar infructuosamente las instrucciones en la caja. Tercero animarse a probar el artilugio… joder, si he tenido los cojones de apuntarme al Ironman de Lanzarote, cómo coño no voy a ponerme esto en la nariz! Me pongo a ello y termino escribiendo el Kamasutra de las pinzas de de natación para la nariz… y yo sin un triste poster de Gemma Mengual para tomar referencias. Bueno, no se cómo, pero en mi desesperación por encontrarle acomodo a las, ya enemigas, pinzas de natación, acabo con ellas dentro de la nariz… si, si, como lo leeis! Era tal mi desesperación que, como último recurso me las casqué dentro… joder, no nos ponemos tapones dentro de los oidos para que no entre agua, en lugar de cerrar las orejas? El resultado final ha sido tan ambiguo como Lady Gaga y tan insatisfactorio como meterse un cactus por el culo. Ahora me asalta una duda… tendrán tallaje las pinzas de natación? Las narices son como los penes (en algunos casos literalmente), que los hay de muchos tamaños, grosores y cumplen diferentes rendimientos, por eso sería lógico que hicieran tallas diferentes, no? Y si en ese caso voy con una pinza pequeña? Menudo ridículo… una vez más!

Todo lo anterior vino precedido por la visita a mi nuevo fisio, Manolo. Un tío cojonudo y con unas manos por las que no me gustaría pasar cuando esté cabreado, además, me alegró un montón conocer a alguien a quién los bomberos también han sacado en lancha del agua (mal de muchos…). Salí de allí como Chiquito de la Calzada, jodido pero contento. Ahora entiendo eso de depilarse para los masajes. Claro, no es lo mismo un masaje relajante que uno terapéutico deportivo. Ahora que en tres masajes como los de ayer y no me queda pelo alguno en las piernas, porque fijo que me arrancó unos cuantos pese al aceite corporal Johnsons. La novatada del día: Me fui desde el curro y con pantalón largo, así que a la vuelta se me pegaban las piernas a los pantalones y daba más sensación de calor. El próximo día en pantalocito de atletismo y camiseta a juego, que uno es super guay aunque se ponga el traje de faena

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